Moda ética y sostenible

en abril 15 | en Noticias Destacadas, Protagonistas | de | con Comentarios desactivados en Moda ética y sostenible

Etikology, moda sostenible de Ibiza con tintes naturales

varias modelos posan con creaciones sostenibles de la firma Etikology

Luca Criscuolo y Nadège Seguin son una pareja afincada en la isla de Ibiza, desde donde tiñen y elaboran de forma ecológica y artesanal sus prendas de moda Adlib. Con su firma Etikology, que apuesta por la sostenibilidad y la filosofía Slow Fashion, ofrecen prendas originales y duraderas, así beneficiosas para el medio ambiente y las personas.

¿Cómo empezó todo?

Mi mujer y yo empezamos juntos esta aventura hace unos años. Ella era ya diseñadora y tenía una marca de moda local en Baleares. Hicimos un viaje muy importante en nuestras vidas, durante el cual nos dimos cuenta del problema de los residuos de la industria de la moda. Nos concienciamos mucho en la parte medioambiental, así que decidimos empezar a trabajar juntos en la marca Etikology. Hemos tenido la suerte de tener mucha gente que ha creído en nosotros. 
Etikology nace en 2016. Organizamos un certamen de moda en Baleares para el movimiento FashionRevolution y aprovechamos esta circunstancia para intentar educar sobre un tipo de consumo más local, artesanal y sostenible.

¿Cuál es la característica diferencial de Etikology?

Con nuestra marca, intentamos ser éticos con las personas y el medio ambiente. En nuestros primeros eventos, nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar la concepción de la moda de pasarela, y crear, comparado con lo que se solía ver en estas, un producto mucho más ético y sostenible. También aprovechamos para participar en MoMad (feria de la moda en Madrid) y mezclarnos con el resto de moda, porque creemos que necesitamos llegar al público convencional para enseñar la diferencia sin tener que culpabilizar a nadie, pero dando ejemplo.

Vuestros tintes ecológicos son de origen vegetal. ¿Qué tienen de malo los tintes sintéticos?

Los tintes sintéticos tienen un impacto tremendo en el medio ambiente. El solvente empleado suele ser un benzol o un tipo de agente derivado del petróleo, ya que eso permite una gama de colores estable que se corresponda con un numerito y se pueda replicar masivamente. El problema está en que estos químicos perseveran en el medio durante muchos años. Además, utilizan ftalatos, que son disruptores hormonales, y se han dado casos de hermafroditismo de especies animales en lugares donde se arrojan los residuos del tinte, sin demasiado control, a las aguas.

Etikology realiza sus tintes naturales con hojas de plantas

¿Tienen efectos en los humanos los tintes sintéticos?

Sí. Pueden llegar a producir cáncer e importantes problemas en la piel en el proceso de teñido, que en algunos países se realiza sin ningún tipo de medidas, empleando incluso niños como mano de obra. También se han detectado efectos a largo plazo en mujeres que trabajan en esta industria. No por casualidad, el concepto de riesgo laboral nació en la industria de la costura. Las mujeres que trabajaban en la fabricación de las fibras textiles tenían problemas respiratorios graves por respirar las partículas de tela que flotaban en el ambiente. Y si esto ya pasaba con fibras naturales, con las fibras químicas tenemos un problema añadido, pues actúan como un imán para atraer otros agentes químicos. Se crea así un cóctel muy peligroso que sirve de detonante para problemas graves de salud.

¿Cómo realizáis ese proceso de teñido?

Nosotros realizamos un estampado ecoprint. Lo elaboramos con hojas de plantas (normalmente de rosal, porque son las que mejor tiñen, pero podemos realizarlo a partir de diferentes tipos de hoja). La cantidad de taninos e hierro que tenga la hoja determinará la calidad del tinte. Cada hoja es diferente, por lo que el resultado no suele ser uniforme.
En Ibiza tenemos plantas que brotan espontáneamente, como los vinagrillos (Oxalis pes-caprae), cuyas flores utilizamos para teñir, teniendo el cuidado de dejar siempre una parte para los polinizadores y nunca arrancarla de raíz. Por supuesto, no utilizamos pesticidas ni biocidas. Podemos también elaborar prendas teñidas con las propias plantas de la persona que nos realiza un encargo, o con la que más le guste.
Al ser nuestras producciones muy pequeñas, tenemos muy pocos residuos y estos son orgánicos. Al ser un elemento compostable, cerramos el ciclo “de la cuna a la cuna” y evitamos que termine en un vertedero.

¿Dónde se pueden comprar vuestras prendas?

Producimos por encargo. Hay una parte en la página web que se llama Vestido perfecto, donde puedes crear tu propia prenda. Esto es hoy posible gracias a las nuevas tecnologías, aunque a mí me gusta llamarla “antigua tecnología moderna”: es el trabajo de un sastre de siempre, pero con ayuda de una vídeo llamada, en la que hacemos que la persona se tome sus propias medidas. Esto nos permite crear una prenda adaptada a tu propio cuerpo.
Estamos convencidos de la importancia de adaptar la prenda a cada persona, para evitar que la vean como un objeto más. Se convierte de esta manera en una prenda con un valor personal, algo que forma parte de su expresión y que no se va a quedar olvidada en el fondo de un armario.

vestido de la firma Etikology, estampado con tintes vegetales

¿Qué materiales utilizáis? ¿De dónde y en qué condiciones de trabajo se obtienen?

Nuestros productos tienen dos sellos: G.O.T.S. y OCCGUARANTEE. El primero, certifica que se trata de un tejido orgánico de una determinada calidad. Por su parte, el sello OCCGUARANTEE garantiza un comercio justo, que se obtiene de Brasil y Turquía. La empresa tiene así la transparencia sobre el cultivo y sobre la gente que trabaja en los cultivos. En el caso de los cultivos de Brasil, nos aseguramos que los campos se rieguen solo con agua de lluvia, por lo que no utilizan el agua de ríos (como ocurre en los casos del algodón hindú, chino e incluso andaluz). Esto es el principio ético de nuestra parte de producción orgánica de algodón.

En vuestra web vendéis también prendas elaboradas con cáñamo. ¿Puedes hablarnos un poco más de este material?

El cáñamo es un material con unas propiedades increíbles. En construcción, se utiliza como material aislante, como parte del adobe en los revocos, o incluso para elaborar ladrillos, porque es ignífugo e hidrófobo. Al microscopio, se observa que la fibra es bastante hueca. Y cuando se prensa, se obtiene un material hidrófobo (repele el agua), por lo que flota y se puede sumergir sin degradarse. Tal vez por eso, en Ibiza se utilizaba tradicionalmente para elaborar las redes de pesca y las sogas.
Pero actualmente, al menos en España, hay un interés en que no salga el cáñamo adelante. Desde su prohibición en Estados Unidos en el año 1932, se convirtió en un cultivo maldito a pesar de sus increíbles propiedades como material para elaborar todo tipo de objetos; el mismo Henry Ford llegó a fabricar un coche con fibra de cáñamo que funcionaba con etanol como combustible, obtenido a partir del cáñamo.

detalle de pantalón de la firma Etikology, elaborado con tela de cáñamo

detalle de pantalón de la firma Etikology, elaborado con tela de cáñamo

¿Existen productores de cáñamo en España?

Nosotros estuvimos trabajando con unos productores de Almería, pero finalmente tuvieron que abandonar este material. La búsqueda de nuevos proveedores nacionales de cáñamo está siendo bastante agotadora. A pequeña escala, su cultivo no resulta rentable para los productores, que tienen que enfrentarse a las autoridades –pese a tener las semillas certificadas para un uso industrial– y a los ladrones que lo confunden con el otro tipo de cannabis.
Aun tratándose de un producto estrella, que puede ser muy rentable para el campesino, resulta muy complicado obtener una licencia que te permita la manipulación y elaboración del producto de la planta del cáñamo. Se suelen utilizar licencias de otros países europeos, como pueden ser Portugal o Polonia, que también forman parte de la UE. Se da por tanto la paradoja de que se puede cultivar en España, pero es casi imposible comercializarlo aquí, porque no es fácil obtener una licencia.

¿Se puede vivir de la moda sostenible?

Mi temor como marca es que el próximo año siga llegando material, que haya un mercado real para las marcas pequeñas. Yo creo que hay un futuro para la moda local, lo que no sé es cómo será. Me gustaría decir que es fácil vivir de esto. Desde el principio sabíamos que los números iban a estar muy justos. Pero más allá de la moda, también realizamos proyectos de educación y divulgación en eventos tanto propios como de otras personas. Esto también nos ayuda a vivir, porque en el concepto de la marca también entran estas otras actividades. Las participaciones en eventos ayudan a que la marca sea más conocida e ir consiguiendo nuevos clientes.

Luca Criscuolo y Nadège Seguin, creadores de la firma de moda sostenible Etikology, posan con un cartel con la leyenda "Quién hizo mi ropa", en un acto reivindicativo de Fashion Revolution

¿Qué poder tenemos como consumidores de moda para contribuir a un mundo más sostenible?

Estamos convencidos de que el consumidor puede cambiar las cosas, pedir determinados productos a las empresas, puede cambiar el mercado mucho más allá de la responsabilidad de las empresas. Estas últimas están volcadas en ganar dinero, por lo que los escollos éticos muchas veces se los saltan. Pero es el consumidor quien tiene el poder de leer la información de la prenda, de pedir conocer la transparencia del producto.
Lo que sí tenemos que entender es que se acabó la edad de oro del producto barato. Si queremos pedir responsabilidad a las empresas, tenemos que dar ejemplo como consumidores y entender que no podemos pedir comprar camisetas a 1 euro, porque al final alguna persona o el medio ambiente están pagando al otro lado los costes invisibles. Por eso tenemos que, como consumidores, asumir que no podemos entrar en esa dinámica de comprar, usar y tirar rápido; los recursos se están acabando y este modelo no puede sostenerse más tiempo.

Sois representantes y coordinadores de Fashion Revolution España. ¿Puedes explicar en qué consiste?

Fashion Revolution es un movimiento que apoya la moda sostenible, justa, que apuesta por la calidad y la salud. Incentivamos comprar menos, elegir mejor y vestir prendas más duraderas. Son puntos que defendemos en nuestra marca. Nuestra filosofía no es vender muchas prendas, sino conseguir que quien compre una nuestra, se la ponga muchas veces porque le guste mucho.
Creemos que no es bueno hacer caer toda la responsabilidad en la persona por su elección. En mi opinión, toda la responsabilidad siempre recae en más de un pilar. La sostenibilidad misma se erige sobre tres pilares: la educación del cliente es tan importante como la de las empresas y la del Estado. Pero hemos visto cómo el marketing de las empresas ha modificado el consumo de las masas, y estas han empezado a pedir determinadas cosas en oleadas.

fular de la firma Etikology, realizado con tintes de origen vegetal

fular de la firma Etikology, realizado con tintes de origen vegetal

¿Qué supone la fast fashion para el planeta y las personas?

Para quien quiera conocer un poco más del fenómeno de la moda rápida nacido en Galicia, recomiendo ver el documental Fíos Fóra, que recoge testimonios de costureras que trabajaban para las principales marcas. Cuando se comenzó con nuevas colecciones quincenales, un tipo de marketing que eliminaba pasados esos quince días todas las prendas y las llevaba a quemar, haciéndolo pasar incluso como energía verde…
El hecho de que en Francia hayan sacado una ley que prohíbe la incineración de prendas sin vender significa que es algo que ya estaba sucediendo.

En un mundo globalizado, ¿crees que tiene futuro la moda local?

Creo que la producción local tiene que volver, al menos para cubrir las necesidades básicas. Ya lo empezamos a ver con la pandemia. Ahora lo vemos de nuevo con la guerra en Ucrania. Los problemas de abastecimiento son obvios, y el peak oil ya ha pasado hace muchos años, no es algo de ahora. Es algo de lo que nos vienen advirtiendo desde hace mucho tiempo gente como Turiel, Taibo o Niño Becerra.
Creo que habrá una vuelta a las industrias locales –y cómo no, también la industria de la moda– al menos en cuanto a indumentaria básica. Pero no veo que vuelva, por ejemplo, al nivel que alcanzó la industria de la moda gallega antes de que se llevaran la producción a Asia.

PARA MÁS INFORMACIÓN:

Etikology

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