Recuperemos la soberanía energética (II)

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‘La energía del cole’: comunidad energética de Arroyomolinos de León (Huelva)

Vista aérea de la ecoescuela de Arroyomolinos de León (Huelva).

‘La energía del cole’ ganó el primer premio Renovathon 2020, de Greenpeace, que ha estado dando apoyo de continuidad para desarrollar este proyecto de instalación fotovoltaica en una escuela rural de Arroyomolinos de León (Huelva). El resultado será una comunidad energética que generará y gestionará su propia energía solar para facilitar el autoconsumo colectivo del Ayuntamiento y unas treinta familias de esta localidad onubense, en el que colaboran la asociación MUTI y Aeioluz

La asociación MUTI se creó en 2017. Trabaja por la transición ecosocial y la igualdad de género en la comarca de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Rosario Alcantarilla y su pareja comenzaron «a realizar actividades de un modo un tanto informal, con actividades culturales, y alrededor de ellas empezaron a aglutinarse personas interesadas de todos los pueblos de la comarca».

Rosario nos habla en este post del proyecto de la comunidad energética local de Arroyomolinos de León, segundo de la serie «Recuperemos la soberanía energética».

¿Cómo y cuándo surgió el proyecto de vuestra comunidad energética?

Cuando apareció el concepto de comunidad energética, a principios de 2019, nos planteamos en la junta directiva comenzar un proceso de ese tipo. En aquel momento, al ser casi todos socios de Megara o de Som Energia, teníamos un cierto conocimiento del movimiento cooperativista de la energía en España. Presentamos una iniciativa a nivel social y de empoderamiento con el Germinador Social de SOM energía y Coop 57 y ganamos el Renovathon, premio con el que hemos financiado la primera parte del proyecto. Después, empezamos a trabajar con el Ayuntamiento para sensibilizarle y convencerle de que pasaran sus suministros a una cooperativa de renovables, cosa que hicieron.

‘La energía del cole’ ganó el primer premio Renovathon 2020, de Greenpeace

Iniciamos conversaciones con el consistorio para que solicitara financiación para la primera cubierta de autoconsumo compartido. Se la concedieron y, en este momento, se encuentra actualmente en proceso de licitación para contratar la asistencia técnica que le va a redactar el proyecto y realizar la ejecución de la obra, en la cubierta de un pabellón deportivo municipal.

Una de las reuniones informativas de la comunidad energética Arroyomolinos de León (Huelva).

Y en medio llegó la pandemia. ¿Cómo ha afectado al proyecto?

Con la pandemia, la asociación sufrió una reducción de sus actividades –puesto que la mayoría eran presenciales– aunque estamos recuperando el ritmo. Lo bueno de la pandemia es que nos permitió conectar con otras iniciativas de comunidades energéticas del resto de España, para compartir conocimientos y aprendizajes, lo que nos ha ayudado muchísimo. Es un proceso lento de identidad comunitaria y trabajo compartido, que al principio comenzamos de manera vehemente, pero necesita paciencia porque hay diferentes inquietudes y requiere que todas las visiones encajen dentro del proyecto comunitario.

¿Cuáles han sido vuestras principales dificultades?

En nuestro proceso, hemos detectado que no es fácil vencer el miedo que se sigue arrastrando al impuesto al sol. Produce cierta extrañeza que se nos permita ser parte del sistema energético. Creemos que uno de los trabajos de las comunidades energéticas es precisamente la sensibilización de las personas. A pesar de que la relación con el Ayuntamiento y sus técnicos es mucho más cercana que en una gran ciudad, hay reticencias en cuanto a los procedimientos, porque hay muchas dudas: ¿es legal? ¿qué ha sucedido en otras comunidades energéticas? 

Decidisteis financiaros por crowdfunding. ¿Cómo va? 

La idea es que, si la primera fase de financiación en crowdfunding en Goteo.org se completara el 14 de noviembre, y la siguiente unos veinte días después, a principios de año estuviéramos listos para empezar a ejecutar el proyecto. Hasta el momento, hemos recaudado unos 10.000 €. Un poco lejos del mínimo necesario, que son 23.991 €, por lo que toda aportación que recibamos nos viene muy bien. Aquí me gustaría recordar que cada aportación tiene una desgravación fiscal entre el 35 y 80%, que puedes calcular aquí: https://www.goteo.org/calculadora-fiscal.

En paralelo, queremos conseguir donantes de un ámbito más amplio. No todo el mundo se maneja con Internet o quiere colaborar desde ahí, y prefiere hacerlo en persona. Por eso, estamos captando fondos a través de las que yo llamo “redes sociales del cuerpo a cuerpo”, a través del AMPA del colegio, rifas, presentaciones, etc.

¿Tenéis algún tipo de ayuda institucional?

Las instituciones no nos han apoyado económicamente hasta el momento, pero sí que demuestran interés por el proyecto. La Diputación de Huelva nos ha asesorado a nivel técnico y jurídico, y la Agencia Andaluza de la Energía nos ha ofrecido formación específica para técnicos y asesoría para cargos del Ayuntamiento. 

Por otra parte, el IDAE ha estado predispuesto para ver cuáles son nuestras necesidades y a responder nuestras demandas. Además, la cooperativa de ingenieros Azimut nos ha dado una primera asistencia técnica, y nos gustaría realizar con ellos el proyecto, conjuntamente con unos instaladores locales. También nos están apoyando desde los grupos locales Som Energia. Megara Energía, con quien tiene contratado el suministro el Ayuntamiento, también nos está asesorando.

Megara Energía participa asesorando en proyecto de comunidad energética de Arroyomolinos de León (Huelva).

¿Cuánta energía vais a producir?

Nuestra idea es dividir la producción: que no sea autoabastecimiento, sino que se consuma en la mayor medida posible cuando la instalación está a pleno rendimiento y llegue a muchas familias. Pretendemos instalar unos 42 Kilowatios pico, de los que un 10% iría destinado a cubrir las necesidades del Ayuntamiento. El resto, se va a repartir entre familias, en el entorno de un radio de 500 metros, que es lo que la ley contempla: aproximadamente 1 kilovatio pico (kWp) por cada una de ellas. Lo que, según nuestros cálculos, daría como para unas 30 familias.

La idea es hacer autoconsumo con compensación simplificada, pero no habrá venta a red. Esperamos poder compartir energía ya a finales del primer trimestre de 2022.

¿Qué familias formarán parte de esta comunidad energética?

Nuestro proyecto va muy vinculado al concepto de pobreza energética, pero vamos más allá de quien no puede pagar la factura de la luz. Queremos priorizar a colectivos vulnerables como mujeres mayores, con pensiones bajas, que viven solas; familias monomarentales; o familias numerosas con situaciones complejas por temporadas.

El Ayuntamiento, que se ha comprometido en pleno a llevar a cabo el proceso educativo 50/50 dentro del colegio, decidirá dónde destinar el 50% de los ahorros (siempre vinculado a proyectos de transición social); el otro 50%, lo decidirá el alumnado del colegio.

Veo que dais un papel muy importante a los chavales del colegio.

El colegio, una ecoescuela que desde hace un montón de años y tiene un galardón de bandera verde de la Junta de Andalucía, cuenta con unos 90 alumnos. De un modo u otro, todas las familias del pueblo tienen alguna vinculación con el colegio. Además, la plantilla de profesores está bastante implicada en complementar la labor educativa con la sensibilización ambiental, por lo que siempre están abiertos a todo lo que les proponemos. Han realizado talleres y auditorías energéticas con los niños, que disfrutan mucho y se encargan de formar a sus compañeros y hacerles partícipes del proyecto.

¿Te gustaría añadir algo más?

Me gustaría puntualizar que no se trata de dar energía gratis a las familias que participan, sino de conseguir que participen económicamente y se involucren socialmente en el proyecto. Con esa intención, queremos impartir talleres, trabajar el control de la factura eléctrica y crear un fondo social reintegrable con los fondos que se consigan, de tal modo que podamos trabajar en rehabilitación energética para aquellas familias más vulnerables sin capacidad económica. Sería un préstamo que irían devolviendo poco a poco.

Para mí, lo más importante que hay que trabajar en una comunidad energética son los procesos de crecimiento, de conciencia de dónde viene la energía que consumimos y qué impactos tiene. Es muy interesante también ver el impacto visual en los tejados. Nuestra comunidad energética, al hacer un autoconsumo compartido a partir de grandes cubiertas, evita precisamente eso. Creo que debemos ser conscientes de que lo primero es empezar por reducir nuestro consumo para encontrar el equilibrio entre lo que necesitamos y lo que impactamos a nivel territorial y ambiental. 

PARA MÁS INFORMACIÓN:

Crowdfunding de La Energía del Cole

Asociación MUTI

Aeioluz

Megara Energía

Som Energia

 

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